Salvador Quishpe: “El respeto a la Constitución no es negociable con Correa”

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Esta es la segunda de una serie de entrevistas que Ecuadorreview hará con los principales personajes políticos de Ecuador.

El presidente Correa dijo que el paro nacional, en el cual ustedes van a participar, es ilegítimo. ¿Qué dice usted?
Del Presidente se puede esperar cualquier pronunciamiento. En la sabatina del 25 de julio escuché descalificaciones, términos groseros como siempre. Que haya dicho que el paro es ilegítimo no sorprende. Siempre lo ha dicho. Al presidente Correa jamás le escucharemos hablar de aquel 82% de ecuatorianos que reclama una consulta popular, que reclama respeto a la Constitución.

HOJA DE VIDA:
Salvador Quishpe es el prefecto reelecto de la provincia de Zamora Chinchipe. De 44 años, descendiente del pueblo Saraguro, sociólogo y ex diputado, él es uno de los líderes indígenas de mayor influencia en Ecuador.

El Presidente ha dicho que ustedes no obtuvieron sino 3% en las urnas. Sus pedidos, según él, ya fueron zanjados electoralmente.
Eso no es acertado. Ese no es el porcentaje que, en este momento, está reclamando respeto a la Constitución en relación con las reformas que están en la Asamblea. El Presidente está manipulando, tratando de engañar con esa información a la opinión pública.

¿Cuáles son los pedidos específicos que traerán a Quito con la marcha que empezó el 2 de agosto?
Hay que decir dos cosas al Presidente y, sobre todo, a la sociedad: esta no es una acción de Pachakutik o del movimiento indígena. Esta es una acción de las y los ecuatorianos.
Me alegra profundamente que Quito haya tomado la delantera. No lo hizo el movimiento indígena, no lo hicieron los gremios de trabajadores sin desconocer, por supuesto, el aporte que han dado en las marchas de septiembre y noviembre de 2014 y en las de marzo y el 1 de Mayo este año. Nosotros nos sumamos a esa expresión de las y los ecuatorianos.

¿Cuáles son, esta vez, los temas que los convocan?
No son necesariamente reivindicaciones específicas del movimiento indígena. Nos preocupa profundamente la actitud de confrontación, prepotencia y descalificación del Presidente. Hay otras razones: la vulneración a los derechos humanos y a las libertades. Tenemos un Fausto Valdivieso muerto y no se da cuenta de aquello. En esa lista hay compañeros indígenas como Bosco Wisuma y José Tendetza. Se ha violentado la libertad de expresión y eso no afecta solamente a los periodistas. Cuando yo opino, resulta que es una voz descalificada.

El linchamiento mediático es un problema permanente. Vi en la sabatina cómo nos muestran en un video y cómo se burlan y nos humillan públicamente porque reclamamos que se respeten nuestros derechos.

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En su lista, ¿cuáles son los motivos que justifican un levantamiento indígena?
Puedo señalar dos ejemplos. Uno: estamos muy preocupados porque el gobierno, diciéndose amigo del movimiento indígena, desmantela el sistema de educación bilingüe que tanto nos costó. Lo más irónico: reivindican la labor de Mamá Dolores Cacuango cuando fue ella la gestora de la educación bilingüe, escondida detrás de las lomas para evitar la persecución del Estado. Eso se institucionalizó, vino Correa y lo terminó. Para nosotros es una mutilación.
El pueblo ecuatoriano está mirando al pueblo indígena, sus costumbres, sus tradiciones, su gastronomía, su artesanía, su música, sus lenguas… como una base de la economía nacional. Por supuesto exigimos que se respete la vida de los pueblos indígenas tal y como dice la Constitución: en el marco de nuestra cultura. Es un derecho que el Estado no nos puede negar.

¿Cuál es el segundo ejemplo?
Necesitamos que el Estado se acuerde de la reactivación del campo. No está bien que los pueblos indígenas, los campesinos, sigamos subsidiando la alimentación en los mercados. Necesitamos apoyo técnico. Yo sé, como prefecto, que sin  muchos recursos se puede implementar programas para que la gente entre en el real camino del cambio de la matriz productiva. Eso no se hace con un micrófono desde un escritorio. Se hace en el territorio. Lo estamos haciendo con el cacao de Zamora Chinchipe. Necesitamos tecnología para dar un paso suplementario: la agroindustria. El Estado puede apoyar, no asumir.

El Presidente dijo recientemente que su gobierno ahora sí está pagando la deuda con el campo y está haciendo el cambio agrario. ¿No lo sienten ustedes?
Una de las cosas que admiro del Presidente es su habilidad para monitorear las preocupaciones y para utilizarlas como estrategia electoral…

¿No reconoce usted que los avances de los cuales habla el gobierno?
No hay tal cosa. La Conaie convocó la Cumbre de los Pueblos y una de sus resoluciones fue la necesidad de impulsar un verdadero desarrollo agrícola. A la siguiente semana, Correa decretó las salvaguardias, para proteger, según dijo, la producción nacional. ¿Por qué no hizo eso durante ocho años? ¿Por qué salvaguardias al apuro? Eso no le ha funcionado y no le va a funcionar. Si las salvaguardias fueran la solución, no pueden durar solo 15 meses.
Correa no tiene estrategia a mediano y largo plazo para dar un impulso a la producción nacional. Nunca vamos a producir un cambio en la estructura económica y en la producción yendo a la brava. Para eso se necesita salir de este ambiente político e instalar otro en el cual se pueda conversar con un mínimo de cordialidad.

¿Está descartando la posibilidad de dialogar con el Gobierno en este momento?
Me parece que el pueblo ecuatoriano ya no le cree al señor Presidente. En estos ocho años y medio hemos pedido diálogo y solo hemos obtenido descalificaciones. Ahora nos piden diálogo porque están nerviosos por la movilización social y porque estamos entrando en la recta final de una campaña electoral. Quieren asomarse con rostro de caperucita roja, cuando durante ocho años y medio demostraron lo que son: el lobo feroz. Correa quiere ganar tiempo para avanzar los cambios de la Constitución que incluyen su reelección. En ese camino utiliza, para distraer a la opinión pública, la ley de herencias y el supuesto diálogo. Es todo un juego político y no vamos a caer en esa trampa.

¿Es usted consciente de que el levantamiento indígena y el paro nacional, serán leídos por el gobierno como una medición de fuerzas en la calle?
Por supuesto que sí. Siempre hemos estado en esa medición y siempre la hemos encarado en total desventaja. Ahora nos  preparamos a venir a Quito desde Zamora Chinchipe y ya nos hicieron saber que no habrá salvoconductos para los buses que necesitamos en ciertos tramos. Quizá ni siquiera querrán que pasemos caminando. Pero el correísmo sí va a disponer de buses, permisos y todo el aparataje del Estado. Correa dispone además de cadenas nacionales y tiene cuatro horas interminables todos los sábados para decir sus verdades y las mentiras transformadas en verdades.

¿Cuál es la reivindicación mayor de esta movilización?
Que se archive el paquete de enmiendas constitucionales.

El Presidente ha dicho que ustedes hacen parte de un plan desestabilizador. Eso los incluye entre los supuestos golpistas.
Nosotros le respondemos que somos un pueblo que le ha tenido una paciencia para esta y la otra vida. Hemos sido un pueblo tolerante, mas allá de los insultos permanentes. ¿A quién le gustaría que le dijeran que somos mentes reducidas y limitaditos, para no recordar otros epítetos más groseros?
Es el Presidente quien, con su actitud, con sus decretos inconstitucionales, como el 813 que viola la estabilidad laboral de los servidores públicos, ha venido destruyendo la institucionalidad del país.
Si algo ocurre en este país es porque el pueblo no aguanta más. El responsable será el Presidente Correa por sus actitudes, sus decisiones, sus intentos de romper la Constitución para una reelección indefinida.

¿Ustedes van a marchar para que el Presidente se vaya o para que corrija?
Él tiene que corregir, no hay otro camino. Si el Presidente quiere de verdad un poco de estabilidad democrática, él tiene que garantizarla. Nosotros no tomamos decisiones. Las toma él con una Constitución que le permite hacer y deshacer todo. Pero esto no puede terminar ahí. Por eso también estamos diciendo que no es bueno para Ecuador tener un híper presidencialismo, un todopoderoso, un superman. Mientras la Constitución siga vigente, el correísmo seguirá vigente, aunque esté en Carondelet otra persona.

¿Van a pedir otra Asamblea Constituyente?
Necesitamos un mínimo de diálogo, ya no con Correa sino con el pueblo ecuatoriano, con los distintos sectores de la comunidad nacional para llegar a un nuevo contrato social, a una nueva constitución que garantice a los ecuatorianos un gobierno participativo y democrático y la independencia de los funciones del Estado. Para eso nos toca ir a una constituyente que debería ser el resultado de un acuerdo mínimo entre ecuatorianos.

A partir del 13 de agosto, día del paro nacional, indígenas y otros ciudadanos se quedarán en Quito. ¿Lo piensan hacer  hasta que el Presidente retire las enmiendas?
El Presidente no debiera esperar siquiera una marcha. Él es el primer obligado, según la Constitución, a respetarla y exigir el respeto del resto de sus gobernados. El pueblo está movilizado más allá de si alcanza hoy o no que se archive el paquete de las enmiendas y que se corrijan las otras decisiones arbitrarias e ilegales que hay en los decretos Ejecutivos y otras resoluciones.
Pongo el ejemplo del Consejo Nacional de Participación y Control Social cuyos miembros tienen una dependencia directa del correísmo y nombran a los responsables de muchas funciones del Estado. Eso es una verdadera burla. Es provocar al pueblo ecuatoriano. Es sembrar violencia. Y el responsable es el correísmo. El pueblo está movilizado más allá de si logramos esos cambios ahora o mañana.

¿Cuáles serían las condiciones mínimas para volver a dialogar con el gobierno de Rafael Correa?  ¿O ustedes descartan en forma absoluta esa posibilidad?
Eso, eventualmente, debería ser contemplado por las asambleas. Pero el Presidente debería dar muestras de un cambio de fondo y no de estas dosis de aspirina que buscan detener la movilización o confundir. ¿Cómo se puede entender que se invite a un diálogo y a renglón seguido se aceleren los juicios contra muchos de nosotros? Nos dicen, vengan a dialogar pero está prohibido tocar el tema de las enmiendas constitucionales.

¿Qué no es negociable en este momento?
El respeto a la Constitución. Ese es un punto que fue un acuerdo entre los ecuatorianos. El pueblo ecuatoriano votó por esa Constitución mayoritariamente (64% la aprobó ndlr) el 28 de septiembre de 2008. Y eso el Presidente y los ecuatorianos tenemos que respetar. Eso significa archivar este paquete de reformas a la Constitución y, entonces, podríamos sentarnos a dialogar sobre la economía, el cambio de la matriz productiva, la equidad social que es fundamental para nosotros. Hay muchos temas de qué hablar. Pero en este momento no hay condiciones para ningún diálogo con el gobierno.

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